|
¿Tienen un equipo deportivo favorito? Yo siempre he sido un gran fanático de los Vaqueros de Dallas. Hace unos años atrás, cuando los Vaqueron ganaron el Gran Tazón (Super Bowl), todos le llamaban el “Equipo Americano”. Doquiera mirabas, veías chicos, y algunas chicas también, usando la camisetas de los Vaqueros de Dallas. Después de su victoria en el Gran Tazón, la ciudad de Dallas llevó a cabo una parada y al pasar los Vaqueros por las calles de Dallas, las personas los vitoreaban y saludaban. Ahora, unos años más tarde, los Vaqueros no son tan populares. Sus fanáticos esperaban que ganaran el Gran Tazón todos los años y al no hacerlo, no llenan las expectativas de la fanaticada. Los vítores se han convertido en burlas, y muchos de los fanáticos fieles de aquel tiempo los han abandonado para vitorear a otro equipo.
¿Sabes que eso mismo le pasó a Jesús? ¿Sabes qué es esto? (Enseñe las ramas de palmas). Éstas son ramas de palmas. En el país donde Jesús vivía, habían palmas por doquiera. Las ramas de palma eran símbolo de victoria y gozo. En el tiempo de Jesús, la gente acostumbraba a mover las ramas de palmas mientras vitoreaban cuando celebraban la entrada de una persona importante, como un rey, en las calles del pueblo. El domingo antes de ser crucificado, Jesús iba por las calles de Jerusalén en el lomo de un burrito y aba, la gente movía ramas de palmas gritando: “¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!” Estaban vitoreando a Jesús como su Rey.
Unos pocos día después, Jesús fue arrestado, enjuiciado y llevado a una loma llamada El Calvario para ser crucificado. Los vítores que se habían escuchado el domingo se convirtieron en burlas. Muchos de los que habían gritado “¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!” ahora estaban en contra de él, gritando: “¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!, No es nuestro rey. No tenemos otro rey que César.” Hasta se le dio la oportunidad de escoger para ser liberado entre Barrabás y Jesús. Escogieron liberar a Barrabás y crucificar a Jesús. Muchos de los que habían sido sus seguidores, le habían abandonado.
Tú y yo tenemos que tomar una decisión. Podemos escoger seguir a Jesús y hacerlo Rey y Señor de nuestra vida, o abandonarle tal como lo hicieron las personas que gritaron “¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!” ¿Seguiremos siendo fieles?
Jesús, bendito Jesús, hoy escogemos hacerte Rey y Señor de nuestra vida. Ayúdanos a ser fuertes y a seguirte, aún cuando todos los demás te hayan abandonado. Amén.
Página para colorear
Sopa de palabras
Laberinto
|