José y sus hermanos

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: Los celos pueden llevarnos a un pecado terrible. Propio 14(19) Año A
Objeto: Una caja con muchos pedazos de tela de diferentes colores.
Escritura: "Israel amaba a José más que a sus otros hijos, porque lo había tenido en su vejez. Por eso mandó que le confeccionaran una túnica especial de mangas largas" (Génesis 37:3 – NVI).

Miren mi caja. ¿Pueden adivinar qué hay adentro? Veamos. ¡Vaya! Miren todos estos pedazos de telas en colores brillantes: rojo, azul, verde, amarillo, violeta y anaranjado. Hay de cada de color imaginable. ¿No sería tremendo si tomáramos todos estos pedazos de tela y nos hiciéramos un traje o camisa con ellos? Me imagino que si tuvieras un vestido con colores tan bellos, todos los que te vieran estarían celosos y desearían tener uno igual.

Eso me recuerda una historia de la Biblia acerca de un niño llamado José. Jacob, (también conocido como Israel), y padre de José, tenía doce hijos. Jacob amaba a José más que todos sus otros hijos, porque nació cuando él era muy mayor. Para demostrar cuánto amaba a José, le mandó hacer una túnica que tenía muchos colores. Los hermanos de José estaban celosos (envidiosos) porque eso demostraba que José era el hijo preferido de su padre.

Unos días después Jacob le dijo a José: "Tus hermanos están apacentando las ovejas. Quiero que vayas a verlos". José hizo lo que su padre le dijo, pero cuando sus hermanos le vieron venir, planificaron matarlo.

"Vamos a matarlo y echarlo en una de estas cisternas, y diremos que lo devoró un animal salvaje".

Cuando Rubén, el mayor de los hermanos escuchó lo que estaban planificando los otros, salió al rescate de José. "No le matemos. No derramemos sangre. Arrójemosle en esta cisterna (pozo) en el desierto, pero no le pongamos la mano encima". Rubén dijo esto porque su intención era rescatar a José y devolverlo a su padre. Cuando llegó José, sus hermanos lo agarraron, rompieron su túnica y lo echaron en la cisterna. Se sentaron a comer. Mientras comían, alzaron su vista y vieron una caravana de mercaderes que se le acercaban. Ellos iban hacia Egipto. "¿Qué ganamos con matar a nuestro hermano y ocultar su muerte? En vez de eliminarlo, vendámoslo a estos mercaderes". Así que cuando llegaron los mercaderes, los hermanos de José lo sacaron de la cisterna y lo vendieron por veinte piezas de plata.

Los hermanos comenzaron a pensar en lo que le dirían a su padre. Mataron una cabra y regaron su sangre sobre la túnica de muchos colores de José. Le llevaron la túnica sangrienta a Jacob y le dijeron: "Encontramos esto. Fíjate bien si es o no la túnica de José." Jacob exclamó: "¡Sí, es la túnica de mi hijo! ¡Seguro que un animal salvaje lo devoró y lo hizo pedazos!"

¡Qué cosa terrible hicieron los hermanos de José, sólo porque estaban celosos de su hermano! Espero que nosotros nunca hagamos una cosa tan terrible, pero podemos aprender de esta historia que los celos pueden hacer que nuestro comportamiento hiera a otros. Esto es algo que tenemos que velar. Tenemos que aprender a estar contentos con lo que nuestro Padre celestial nos ha dado.

Antes de terminar, debo decirles que esto no es el final de la historia de José y sus hermanos. La historia tiene un final feliz y José se reune con su padre y sus hermanos. Pero por hoy, aprenderemos la lección de las terribles cosas que ocurren debido al pecado de los celos.

Padre, amas a todos tus hijos y deseas lo mejor para cada uno de ellos. Ayúdanos a estar atentos a nuestros sentimientos de envidia y celos que puedan venir a nuestro corazón. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

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