Tema:

Confiando en nuestro padre celestial.

Objetos:

Se jugará un juego con los niños en lugar de enseñar un objeto.

Escritura:

"Isaac le dijo a Abraham: —'¡Padre!' —'Dime, hijo mío'. —'Aquí tenemos el fuego y la leña'— continuó Isaac—; 'pero, ¿dónde está el cordero para el holocausto?' —'El cordero hijo mío, lo proveerá Dios'—le respondió Abraham. Y siguieron caminando juntos" (Genesis 22:7-8 -NVI).

Hoy vamos a participar de un juego. El juego se llama "¿En quién confías?". Voy a escoger una persona que quedará de pie aquí al frente del grupo. Esa persona escogerá a alguien que se pondrá detrás de él. Luego, la persona del frente cerrará los ojos y se dejará caer hacia atrás. La persona que está detrás lo cogerá en sus brazos para no dejarlo caer. Es muy importante que la persona que se va a dejar caer escoja a una persona en quien tenga confianza. No quisieras caer hacia atrás y descubrir que la persona en quien tenías confianza se ha ido para a tomar algo ¿verdad? (Depende en cuanto tiempo tiene, puede permitir que uno o más niños participen del juego.)

Hemos estado jugando el juego de "¿En quién Confías?" toda la vida. ¿Recuerdas cuando eras pequeño y saltabas de la cama hasta los brazos de su padre? Nunca te preocupaste si él te iba a agarrar o no, sino que confiabas en él completemente y sabías que no te iba a dejar caer.

La historia de Abraham y Isaac es una historia sobre confianza. Abraham era el padre de Isaac. Abraham y su esposa Sara habían esperado muchos años para tener un hijo. Abraham amaba a Isaac más que nadie en el mundo. Un día, Dios le habló a Abraham y le mandó a llevar a Isaac a una montaña para que lo ofreciera en sacrificio a Él. Así que Abraham se llevó a Isaac y comenzaron a subir la montaña. Al tercer día, Abraham le dijo a Isaac que iban a construir un altar y ofrecer un sacrificio a Dios.

Isaac le dijo a su padre: "El fuego y la leña están aquí, pero ¿dónde está el cordero para el sacrificio?"

Abraham le respondió: "Dios proveerá el cordero."

Se mantuvieron caminando hasta que llegaron al lugar que Dios les había indicado. Entonces Abraham construyó un altar y puso leña en él. Luego amarró a Isaac y lo puso en el altar. Tomó un cuchillo y estaba listo para matar a su hijo cuando el ángel del Señor le gritó: "¡Abraham! No pongas tu mano sobre el muchacho! ¡No lo toques!" Entonces Abraham miró y vió un carnero con sus cuernos enredados en un matorral. Así que Abraham cogió el carnero y lo ofreció como sacrificio a Dios. Abraham tenía fe en Dios y confiaba en Él completamente y Dios le proveyó el cordero, tal como Abraham le había dicho a Isaac.

Cuando confiamos en Dios, él siempre provee. ¿En quién confías tú?

Querido Padre: Así como Abraham, ayúdanos a poner nuestra confianza en tí y tener fe de que proveerás. En el nombre de Jesús oramos, amén.

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