¡Sorpresa al amanecer!

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá


Tema: La resurrección (Mañana de Resurrección – Año C).
Objetos: Ninguno es necesario.
Escritura: “El primer día de la semana, muy de mañana, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que habían quitado la piedra que cubría la entrada” (Juan 20:1- NVI).

La vida está llena de sorpresas, algunas buenas y otras no tan buenas. Quizás hayas tenido una fiesta de cumpleaños de sorpresa. Esa es una buena sorpresa. Un día, caminando por mi vecindario, al mirar hacia abajo, vi un billete de veinte dólares. Eso es una tremenda sorpresa. ¡Recuerdo una Navidad cuando abrí uno de mis regalos para ver que eran pijamas cuando esperaba una patineta! Esa no fue una buena sorpresa.

Algunas veces lo que parece ser una no tan buena sorpresa llega a ser la sorpresa más maravillosa que puedas imaginarte. Eso fue lo que le sucedió a María Magdalena en la lección bíblica de hoy.

Jesús había sido crucificado el viernes y su cuerpo puesto en una tumba. Temprano el siguiente domingo, mientras todavía estaba oscuro, María Magdalena fue a visitar la tumba y encontró que la piedra que la tapaba había sido removida. Estaba sorprendida y molesta. Corrió y se encontró a Simón Pedro y otro de los seguidores de Jesús. “Se han llevado del sepulcro el cuerpo de nuestro Señor y no sé dónde lo han puesto.”

Pedro y el otro discípulo corrieron rápidamente hacia la tumba. El otro discípulo llegó primero y se inclinó para mirar dentro la tumba. Todo lo que vio fueron pedazos de tela enrollados allí. Pedro llegó luego y entró a la tumba. Efectivamente, Jesús no estaba allí.

María estaba cerca de la tumba llorando. Mientras lloraba, miraba hacia la tumba y vio a dos ángeles sentados vestidos en ropas blancas, uno a la cabecera y otro a los pies de donde el cuerpo de Jesús había estado. Ellos le preguntaron: “Mujer, ¿por qué lloras?”

“Alguien se ha llevado a mi Señor,” dijo, “y no sé dónde le han puesto.” Después de decir esto, se giró y vio a Jesús allí, pero no lo reconoció. Jesús le dijo: “Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?”

Pensando que era el hortelano, María le respondió: “Señor, si te lo llevaste, dime dónde lo pusiste para buscarle y cuidarle.

Jesús le dijo: “María”.

Cuando escuchó a Jesús llamarle, lo miró y le dijo: “¡Raboni!, que quiere decir Maestro en hebreo

Entonces Jesús le dijo a María: No me toques porque aún no he subido a mi Padre, mas ve a mis hermanos, y diles: ‘Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.’” Así que María fue y les dijo a los discípulos que había visto a Jesús y les dijo a todos lo que Jesús le había dicho.

Cuando María encontró la tumba vacía, ella se sorprendió, peno no estaba feliz, pensando que su cuerpo había sido robado. Cuando María vio a Jesús, se sorprendió, pero estaba feliz sabiendo que estaba vivo. Sí, la vida está llena de sorpresas.

Padre nuestro, estamos agradecidos por esta gloriosa celebración de Jesús nuestro Señor y Salvador. No estamos sorprendidos de que la tumba estuviera vacía, pues Él ha resucitado, tal como dijo que haría. En su nombre oramos. Amén.

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