Esaú vende su primogenitura

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: Escogiendo bien - Propio 10 (15)
Objeto: Una fotografía de una "familia típica".
Escritura: "Jacob, por su parte, le dio a Esaú pan y guiso de lentejas. Luego de comer y beber, Esaú se levantó y se fue. De esta manera menospreció sus derechos de hijo mayor" (Génesis 25:34 - NVI).

Esto es una fotografía de lo que pudiera considerarse una familia típica. (Enseñe la fotografía). Hay un padre, una madre y dos niños. Mientras miro esta foto, me pregunto si estos niños se llevarán bien el uno con el otro. ¿Tienes hermanos o hermanas? ¿Te has llevado bien con ellos? ¿Juegan bien entre ustedes? ¿Nunca tienen desaveniencias o peleas? Mientras que muchos niños tienen la suerte de convertirse en mejores amigos de sus hermanos y hermanas, es también muy común el que los hermanos y hermanas peleen. Nuestra historia bíblica de hoy es acerca de dos hermanos que no siempre se llevaron bien.

Puedes recordar la historia de Isaac y como Dios le proveyó una esposa, Rebeca. Isaac y Rebeca se amaron mucho y Dios los bendijo con dos hijos. De hecho, eran mellizos (gemelos). El primero en nacer era pelirrojo y tenía mucho vello (pelo) en su cuerpo. Lo llamaron Esaú. El segundo en nacer estaba agarrado al talón de su hermano. Le pusieron por nombre Jacob.

Al ir creciendo los hermanos, se notó la diferencia entre ellos. Esaú llegó a ser un excelente cazador que pasaba mucho tiempo afuera, en el campo. Pero Jacob era más calladito, prefería mantenerse cerca de la casa y le agradaba mucho cocinar.

Una tarde, Jacob hizo un guiso de lentejas. Cuando Esaú llegó del campo, olió el guiso y dijo: "Dame de comer de ese guiso, porque tengo mucha hambre".
"Te daré el guiso si me das tu derecho de hijo mayor", respondió Jacob mientras movía la olla. "De esa manera yo seré el mayor". ¿Qué quería decir Jacob? Bueno, en ese tiempo, el padre generalmente le pasaba todo lo que él tenía, sus propiedades, su herencia, a su hijo mayor, en lugar de dividirlo entre sus hijos como se hacer ahora.

Esau le contestó a Jacob, ¨Mira, estoy a punto de morir de hambre, ¿de qué bien me hacer ser el mayor en este momento? ¡Dame del guiso!"

Pero Jacob insistía: "Primero debes jurar venderme tu primogenitura".

Así que Esau vendió su primogenitura a Jacob por un plato de lentejas.

Eso no fue una buena decisión, ¿no es así? En ocasiones tú y yo hacemos decisiones no muy sabias también. Como hios de Dios, tenemos unos derechos por nuestro nacimiento como hijos suyos. Dios nos ha prometido cosas maravillosas, pero a veces estamos dispuestos a regalar la bendición eterna de Dios por un momento de placer, por hacer algo que nos gusta. En ocasiones vivimos para el momento y no pensamos en qué es lo mejor para el futuro.

Padre nuestro, nos has prometido buenas cosas a tus hijos. Ayúdanos a ser fieles a tu Palabra. No deseamos ser como Esaú y vender tu bendición por un plato de lentejas. En el nombre de Jesús oramos, amén.

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