Sermón

Adán, Eva y la serpiente astuta

Tema

La tentación

Objetos

Un plato de fruta y otro de dulces.

Escritura

Génesis 2:15-16; 3:1-7

Imagínate que tu mamá ha puesto dos tazones en la mesa. Uno de ellos está lleno de frutas bellas como éstas (enseñe el tazón de frutas). Como ves, este tazón contiene frutas como manzanas, chinas (naranjas), uvas y guineos (bananos). El otro tazón está lleno de dulces de chocolate (enséñelo). ¡Hmm, hmm! ¡Mira todos esos dulces! Después de poner los tazones en la mesa, tu mamá dice: “Puedes comer lo que desees del tazón de las frutas. Ellas son buenas para ti y te ayudarán a desarrollar un cuerpo fuerte y saludable. Pero del tazón de dulces, no debes comer nada. Los dulces no son buenos para ti y seguramente te harán engordar y formarán caries en tus dientes. Probablemente sepas que la manera más segura de hacer que una persona haga algo que no debe hacer, es decirle que no lo puede hacer. Así ha sido desde que comenzó el mundo. De hecho, de eso se trata la lección bíblica de hoy.

En el principio, después de Dios haber creado todo, puso a Adán y Eva en el Jardín del Edén para que lo cuidaran. Les dijo: “Puedes comer frutos de todos los árboles del jardín, pero del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal no deberás comer. El día que de él comas, ciertamente morirás”.

La serpiente era muy astuta, más astuta que cualquiera de los animales que Dios había hecho. Un día se acercó a Eva y le dijo: “Entiendo que Dios les dijo que podían comer los frutos de todos los árboles del jardín. ¿Es cierto eso?”

“No, no de todos los árboles,” respondió Eva. “Podemos comer de los de todos los árboles excepto el que está en el medio del jardín. Dios nos dijo que si comíamos del fruto de ese árbol, moriríamos.”

La serpiente le dijo a Eva, “¡No morirás! Dios sabe que desde el primer momento en que comas de la fruta de ese árbol, serás como Él. Sabrás todo, aún lo que es bueno y lo que es malo.”

Sabes lo que hizo Eva, ¿no? ¡Así es! Comió del fruto del árbol que Dios le había indicado que no podían tocar. Ella pensó que el fruto era bueno, así que le dio a Adán y él también comió del fruto. En ese preciso momento, sus ojos fueron abiertos y se percataron que estaban desnudos y sintieron vergüenza. Así que unieron varias hojas de higo y se taparon con ellas.

Así es que esta es la historia de cómo Adán y Eva fueron engañados por una serpiente astuta. Estoy seguro que conoces el resto de la historia. Dios los expulsó del jardín y ellos sufrieron su desobediencia por el resto de sus vidas.

Tú y yo nos enfrentamos a tentaciones todos los días, pero Dios desea lo mejor para nosotros. Él nos ayudará a resistir la tentación si leemos la Biblia y hacemos lo que nos dice que hagamos.

Padre, ayúdanos a seguir tus enseñanzas y hacer lo que tu Palabra nos dice que hagamos. Sabemos que a veces fallamos, así que te pedimos que nos perdones y nos conduzcas por el camino correcto. En el nombre de Jesús oramos, amén.