La felicidad es…

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá


Tema: Jesús es nuestra fuente de verdadera felicidad – (Epifanía 6-C).
Objetos: El libro ¡La felicidad es una mantita caliente!
Escritura: “Luego bajó con ellos y se detuvo en un llano. Había allí una gran multitud de sus discípulos y mucha gente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y Sidón, que habían llegado para oírlo y para que los sanara de sus enfermedades. Los que eran atormentados por espíritus malignos quedaban liberados; así que toda la gente procuraba tocarlo, porque de él salía poder que sanaba a todos” (Lucas 6:17-19 NVI).

¿Has oído hablar de un hombre llamado Charles M. Schultz? Escribió una tirilla cómica llamada Rabanitos (Peanuts en inglés) que ha estado saliendo diariamente en periódicos desde el 1950. ¡Rayos! ¡Eso es desde antes de que ustedes nacieran! Los personajes principales en esa tirilla cómica son Charlie Brown (Carlitos), Lucy, Linus, Shroeder y un perro llamado Snoopy.

Charles Schultz también ha escrito muchos libros. Uno de mis favoritos es “¡La felicidad es una mantita caliente!” El libro trata mayormente de un niñito llamado Linus quien lleva consigo una adorable y suavecita manta azul doquiera va. Linus carga esa manta para sentirse seguro. De acuerdo a Schultz, “Todos tienen cosas que los hacen sentir seguros.” ¿Sabes qué? ¡Cuando nos sentimos seguros, también nos sentimos felices!

Jesús tuvo algo que decir acerca de ser felices. Nuestra lección bíblica de hoy es uno de esos momentos. Las enseñanzas comienzan al estar rodeado Jesús de una gran cantidad de gente. ¿Has notado que donde quiera que Jesús estuviera, muchas personas le seguían? ¿Por qué crees que era así? Tal vez fuera porque muchos estaban enfermos, discapacitados o heridos y deseaban que Jesús los sanara. Quizás algunos sintieran turbación en sus mentes y habían escuchado que Jesús podía sacar demonios y espíritus malignos con solo decir una palabra. Es decir, muchas personas venían a Jesús porque habían escuchado lo que él podía hacer por ellos y eso es exactamente lo que ocurre en la lección bíblica de hoy. La Biblia dice que las personas se conglomeraron alrededor de Jesús y trataron de tocarlo porque estaba saliendo poder de él y sanaba a todos. ¿Crees que eso hacía feliz a la gente? ¡Desde luego que sí!

Jesús entonces dirigió la mirada a sus discípulos y dijo:

“Dichosos ustedes los pobres,
   porque el reino de Dios les pertenece.
Dichosos ustedes que ahora pasan hambre,
   porque serán saciados.
Dichosos ustedes que ahora lloran,
   porque luego habrán de reír.
Dichosos ustedes cuando los odien,
     cuando los discriminen, los insulten y los desprestigien
     por causa del Hijo del hombre.

Alégrense en aquel día y salten de gozo, pues miren que les espera una gran recompensa en el cielo. Dense cuenta de que los antepasados de esta gente trataron así a los profetas.”

Noten que Jesús no dijo: “Dichosos son aquellos que tienen mucho dinero” o “Dichosos aquellos que tienen suficientes alimentos para comer y cenan en restaurantes caros.” Ni siquiera dijo: “Felicidad es una mantita caliente.” Lo que dijo fue: “Cuando me sigas, la felicidad llegará. ¡Salten de gozo! Una gran recompense les espera en el cielo.”

Amado Padre, ayúdanos a recordar que nunca encontraremos felicidad buscando las cosas que este mundo ofrece. La verdadera felicidad solo la podremos conseguir al seguir a Jesús. Amén.

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