Sólo el hijo del carpintero

Tema:

Jesús fue rechazado en su pueblo.

Objetos:

Uno de los niños servirá de "objeto" en esta lección.

Escritura:

"¿No es éste el hijo de José?" (Lucas 4:22b - NVI).

Hoy voy a pedirle a uno de ustedes que me ayude a enseñar la lección. ¿Quién desea ser mi ayudante hoy? (Escoja un niño que sea bien conocido por los otros niños). Gracias Juan por ofrecerte a ser mi ayudante de hoy. Todos conocemos a Juan, ¿no es así? Puede ser que Juan esté en tu clase. ¿Hay alguien aquí que esté en la misma clase que Juan? Algunos de ustedes conocen a Juan bastante bien. Les diré algunas cosas de él y ustedes me dirán si creen lo que estoy diciendo.

  • A Juan le gusta el color rojo. ¿Creen que es cierto? Quizás no sabemos cuál es el color favorito de Juan, pero es ciertamente posible que le guste el color rojo.
  • A Juan le gusta el mantecado. ¿Creen que esto es cierto? Claro, ¿a qué niño no le gusta el mantecado?
  • A Juan le gustan los deportes. ¿Puede ser eso cierto? Claro que sí. A muchos niños y niñas le gustan los deportes así que es muy posible que a Juan le guste mucho.

Hay algo que posiblemente ustedes no sepan. Juan tiene el poder de sanar cualquier enfermedad. ¿Crees que esto pudiera ser cierto? ¿No lo crees? ¿Por qué? Bueno conoces a Juan y es un chico común como tú. Vive en el mismo pueblo, van a la misma escuela y juegan en el mismo equipo de balompié. No hay manera de que tenga el poder de sanar, ¿verdad?

En la época de Jesús, le era muy difícil a muchas personas creer algunas de las cosas que escuchaban acerca de él. Esto ocurría especialmente en el pueblo natal, Nazaret. Las personas habían escuchado acerca de los milagros que Jesús había hecho en Capernaúm y les era difícil saber cómo podrían ser ciertos. Después de todo, ¿no era el hijo de José? ¿Cómo podría ser que el hijo de un carpintero pudiera hacer todas esas cosas de las cuales se estaban enterando?

Jesús les dijo: "Posiblemente me dirán este refrán: 'Médico, cúrate a ti mismo; de tantas cosas que hemos oído que se han hecho en Capernaúm, haz también aquí en tu tierra.' De cierto os digo que ningún profeta es acepto en su propia tierra".

Las personas en la sinagoga se enfurecieron. Se levantaron, le sacaron del pueblo y lo llevaron a la cumbre de un monte. Pero él pasó entre ellos y siguió su camino.

¡Qué manera de tratar a un joven del pueblo! Parecía que no importaba lo que Jesús hiciera, no podía agradar a las personas de su pueblo. Me pregunto, ¿si tú y yo hubiéramos vivido en Nazaret en el tiempo de Jesús, lo hubiésemos tratado mejor, o hubiésemos sido parte de la gente que lo llevó al monte?

Padre celestial, aun cuando otros rehúsen creer que Jesús tiene el poder de sanar y perdonar, ayúdanos a mantenernos fieles y verdaderos. En el nombre de Jesús, oramos. Amén.

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