Sermón

Extiende tu manto ante Él

Tema

La entrada triunfal a Jerusalén. Domingo de Ramos - Año A.

Objetos

Palmas y una pieza larga de tela para ser usada como un manto.

Escritura

"Había mucha gente que tendía sus mantos sobre el camino; otros cortaban ramas de los árboles y las esparcían en el camino" (Mateo 21:8 – NVI).

Cuando era de la edad de la mayoría de ustedes, me encantaba leer historietas cómicas. Mis favoritas eran las de los superhéroes como Supermán, Superchica, La Mujer Maravilla y Batman. Una cosa que estos superhéroes tenían en común era que todos usaban una capa. Me divertía mucho pretendiendo ser Supermán. Me amarraba una capa alrededor de mi cuello y corría por todo el patio con mis brazos extendidos haciendo como si estuviera volando por el aire. ¿Has hecho tú eso alguna vez?

En el tiempo de Jesús, muchas personas utilizaban una pieza de ropa similar la cual llamaban manto. Era una pieza de ropa suelta similar a la que los superhéroes utilizan. Les daba protección contra los vientos fuertes y la arena que soplaba en el desierto; también les daba protegía del candente sol del desierto. En nuestra lección bíblica de hoy vamos a ver una manera diferente en la que las personas usaron sus mantos.

Jesús y sus discípulos estaban caminando hacia Jerusalén y pararon en una villa llamada Betfagué. Jesús envió a dos de sus discípulos a adelantarse y les dijo que cuando llegaran allí iban a encontrar una burra y su burrito, el cual debían llevarle. Desde luego, los discípulos estaban algo preocupados porque se imaginaban que esos animales tendrían un dueño que no apreciaría el que ellos se llevaran los mismos. Jesús simplemente les dijo: "Díganle que el Señor los necesita, pero que ya los devolverá". Los discípulos fueron al pueblo y así fue. Encontraron a la burra y su burrito. Los tomaron, y al ir saliendo, alguien les preguntó por qué se estaban llevando a los animales. Ellos contestaron: "Son para el Señor." Y se les permitió llevarlos tal como Jesús les había dicho. Cuando llegaran donde Jesús, los discípulos tomaron sus mantos y los pusieron sobre el burro haciendo un asiento suave para Él. Jesús se subió al burrito y se dirigieron hacia Jerusalén. Cuando Jesús llegó a Jerusalén, una multitud se reunió para darle la bienvenida. Algunos extendieron sus mantos en la calle para que Jesús pasara, mientras otros cortaron ramas de los árboles y las tiraron en la calle. ¿Porqué harían eso? ¡Estaban tratando a Jesús como un rey!

La Biblia nos dice que la multitud que estaba delante de Él y la que le seguía gritaban:

"¡Hosanna al Hijo de David!"
"¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!"
"¡Hosanna en las alturas!"

Las personas recibieron a Jesús como Rey ese día. Hoy, Jesús desea ser tu Rey, y lo será si le permites entrar en tu corazón y reinar sobre tu vida. Extiende tu manto para recibir a tu Rey mientras viene a ti en amor.

Jesús, ven a nuestras vidas y crea en nosotros un nuevo corazón. Que con mucha emoción te demos la bienvenida como aquellos que te esperaron en Jerusalén. Gracias por estar con nosotros. ¡Te alabamos, Señor! Amén.