Sermón

Luces Navideñas

Tema

Las luces de Navidad nos recuerdan la verdadera luz.

Objetos

Una ristra de luces de Navidad

Escritura

"Vino un hombre llamado Juan. Dios lo envió como testigo para dar testimonio de la luz, a fin de que por medio de él, todos creyeran. Juan no era la luz, sino que vino para dar testimonio de la luz" (Juan 1:6-8 – NVI).

¡La Navidad es la época más maravillosa del año! ¿Estás de acuerdo? Me encantan las decoraciones, especialmente las luces. Muchos pueblos llevan a cabo una competencia para saber quién decora mejor su casa. Generalmente, los periódicos publican fotografías de las casas más bellamente decoradas y durante la época, las personas se montan en sus carros y pasean por el pueblo para ver las luces con que se han decorado. Es tan fácil envolverse en la belleza de las luces que podemos llegar a pensar que de eso es que se trata la Navidad, pero no es así. ¿Ves?, las luces no son la Navidad, las luces son sólo la forma de recordarnos de la Única y Verdadera Luz que vino a iluminar al mundo.

Hay una canción que escuchamos mucho en este tiempo de la Navidad. Se titula "Brilla en nosotros" ("Shine On Us") y dice así:

Señor, que tu luz,
La luz de tu faz brille en nos.
Para ser salvos
Y vida tener,
Guiados ser en la oscuridad.
En nosotros brilla.

Nuestra lectura bíblica de hoy nos dice que hubo un hombre que fue enviado por Dios; su nombre era Juan. Vino a dejarnos saber acerca de la luz para que todos creyeran. Juan no era la luz, él sólo vino a contarle a otros acerca de la luz. ¿Quién era la luz de la cual Juan vino a proclamar? Correcto, era Jesús. Jesús dijo: "Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida" (Juan 8:12).

Esta Navidad, mientras gozamos de la belleza de las luces Navideñas, recordemos que aunque gozamos de su belleza, en realidad ellas son sólo el recordatorio de la verdadera luz, Jesús. Recordemos también que somos llamados a contarle a otros acerca de Jesús, la luz del mundo, para que ellos sean salvos, para que tengan vida y para que encuentren el camino en la noche oscura.

Padre celestial, ¡esta es una época tan bella del año! Mientras gozamos de las luces de la Navidad, te damos gracias por tu Hijo, la luz del mundo. En el nombre de Jesús oramos. Amén.