Tema:

Jesús enseña a orar a sus discípulos

Objetos:

Materiales para hacer un emparedado de mantequilla de maní y jalea

Escritura:

"Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal." Lucas 11:2-4 (VRN-1960).

¿Has tratado de enseñarle a otra persona cómo hacer algo? Supón que un amigo se acerca a ti y te dice: "Enséñame cómo hacer un emparedado de mantequilla de maní y jalea". ¿Qué le dirías? Bueno, puedes decirle algo como esto:

Primero coges dos rebanadas de pan.

Luego coges mantequilla de maní y la untas en una de las rebanadas.

Continúas con la jalea (me gusta la de uva) y la untas en la otra rebanada de pan.

Finalmente, unes las dos rebanadas de pan.

Cuando hayas hecho eso... ¡TE LO COMES!

(Opcional: He provisto un enlace a una copia de una canción para los niños que puede ser usada con este sermón).

Como sabes, Jesús se mantenía mucho tiempo en oración y era un gran maestro. Un día se fue a un lugar tranquilo a orar. Cuando terminó, uno de sus discípulos se acercó y le dijo: "Señor, enséñanos a orar."

Jesús le contestó: "Cuando ores, di: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.

Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal”.

Es una oración preciosa, ¿no es así? No es muy larga, pero hay tres cosas en esta corta oración que toda oración debe incluir. En primer lugar, alaba a Dios, nuestro Padre celestial. En segundo lugar, le pide a Dios que provea las necesidades del día. Finalmente, le pide a Dios perdón por las veces en que uno se queda corto de lo que él espera de nosotros.

Después de 2000 años, todavía oramos de la manera en que Jesús nos enseñó.

"Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.

Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal. Amén."

"Canción Crema de maní"

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