El becerro de oro

El becerro de oro

Theme:

Adorar a Dios y solo a él - Tiempo ordinario 23(28)

Object:

Una estatua pequeña

Scripture:

Éxodo 32:1-14

¿Cuántos de ustedes pueden decirme qué es esto? Así es, es una estatua. ¿Cuántos de ustedes tienen estatuas en sus hogares? ¿Han visto alguna vez estatuas en algunos parques de la ciudad? Tal vez la estatua es de un jugador famoso de béisbol, de un artista o de un autor. Fui una vez a un parque con estatuas de los personajes de los libros del Dr. Seuss. Las estatuas son fantásticas, a menos que las lleguemos a adorar como si fueran Dios. Cuando hacemos eso, la estatua se convierte en un ídolo reemplazando de ese modo a Dios.

De eso es que trata nuestra lección bíblica de esta mañana. Los personajes principales de esta historia son Dios, Moisés y su hermano Aarón. Al comienzo de la historia Moisés está en una montaña llamada Sinaí. Estoy seguro de que recuerdas que Dios le dijo a Moisés que subiera la montaña para darle los Diez Mandamientos que las personas tendrían que seguir.

Moisés estuvo más tiempo en la montaña de lo que el pueblo pensaba que debía estar. Así que fueron a donde Aarón y le dijeron: “Tienes que hacernos dioses que marchen al frente de nosotros y nos guíen, porque a ese Moisés que nos sacó de Egipto, ¡no sabemos qué pudo haberle pasado!”

Aarón les respondió: “Quítense los aretes de oro y tráiganmelos.” Todos los israelitas se quitaron los aretes de oro y se los llevaron a Aarón, quien los recibió, fundió e hizo un ídolo en forma de becerro. Entonces el pueblo se alegró mucho con el ídolo que había sido creado para ellos.

Cuando Aarón vio lo feliz que se sentía el pueblo, hizo un altar y lo puso frente al becerro. Aarón dijo: “Mañana haremos fiesta en honor del Señor y se levantarán temprano para hacer sacrificios de ofrendas quemadas ante el becerro.”

Cuando Dios vio lo que el pueblo estaba haciendo, le dio ira y le dijo a Moisés que iba a destruir al pueblo por su infidelidad. Pero Moisés le suplicó al Señor que recordara la promesa que le había hecho a Abraham, Isaac y a los hijos de Israel. Dios decidió no destruir al pueblo por su idolatría.

¿Qué podremos aprender de la historia? Muchas veces le damos más importancia a otras cosas antes que Dios. Puede ser que no sea un ídolo hecho de oro y en la forma de un becerro, pero pueden ser cosas como dinero, carros o deportes. Cualquier cosa que le demos más importancia que nuestro amor a Dios se transforma en un ídolo y eso es un error muy grande.

Oremos: Padre, ayúdanos a recordar que nos creaste y nos diste todo lo que tenemos. Recuérdanos que debemos darte siempre el primer lugar en nuestras vidas.

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