Sermón

¡Dios me ama!

Tema

El amor de Dios es incondicional y su perdón no tiene fin.

Objetos

Caja de objetos perdidos; varios objetos perdidos (un solo zapato, unas gafas de sol, un cepillo de dientes, una Biblia, un collar, etc).

Escritura

Lucas 15:1-3, 11b-32

¿Alguna vez has perdido algo que era muy valioso para ti? Tengo una caja de objetos perdidos llena de cosas que la gente ha perdido. Echemos un vistazo. (Repase los objetos de la caja y hable brevemente de lo que cada objeto puede significar para la persona que lo perdió). 

¿Alguna vez has encontrado algo que habías perdido? Si es así, ¿cómo te sentiste cuando lo encontraste? (Permita que los niños compartan sobre eso). 

En nuestra lección bíblica de hoy, Jesús contó la historia de un hombre que perdió algo que era muy valioso para él. 

Jesús contó la historia de un hombre que tenía dos hijos. El hijo menor le pidió a su padre que le diera su parte del dinero que le correspondería cuando su padre muriera. El padre se lo dio, y el chico se marchó de casa para conocer el mundo y hacer lo que quisiera. Al padre se le rompió el corazón. Había perdido a uno de sus hijos.

No mucho tiempo después, el chico malgastó todo su dinero por vivir un estilo de vida loco. No tenía dinero para comprar nada de comer, así que consiguió un trabajo alimentando cerdos. Era un trabajo muy apestoso y asqueroso.  Pero el chico tenía tanta hambre que incluso la comida podrida con la que alimentaba a los cerdos se veía bien.

El muchacho miró el desastre en el que se había metido y se dijo: "¡Los siervos de mi padre viven mejor que esto! Volveré a casa y le pediré perdón a mi padre y le pediré que me acepte de nuevo y me contrate como siervo". Cuando el muchacho se acercó a la casa de su padre, su amoroso padre, quien había estado observando y esperando el regreso de su hijo, lo vio llegar y corrió a su encuentro. Rodeó al muchacho con sus brazos, lo abrazó y lo besó.

El padre estaba tan contento por el regreso de su hijo, que le dio una túnica y le puso un anillo en el dedo. Ordenó a sus sirvientes que prepararan un banquete. "Mi hijo estaba muerto y ahora está vivo. Estaba perdido, pero ahora ha sido encontrado", dijo.

Jesús contó esta historia para mostrar el tipo de amor que Dios tiene por sus hijos. Cuando uno de los hijos de Dios se aleja, Él siempre le recibe con los brazos abiertos cuando vuelve a casa. ¿No te alegra saber que tienes un Padre Celestial que te ama, aunque no lo merezcas? A mí sí.

Amado Padre, gracias porque nos amas incondicionalmente y siempre nos perdonas. Gracias porque aún cuando nos alejamos, nos recibes en casa con los brazos abiertos. Oramos en el nombre de Jesús. Amén.