Parábola de los Talentos

Parábola de los Talentos

Theme:

Las parábolas de Jesús

Object:

Ninguno es necesario.

Scripture:

“A los que usan bien lo que se les da, se les dará aún más y tendrán en abundancia; pero a los que no hacen nada se les quitará aun lo poco que tienen” (Mateo 25:29 -NVI).

¿Te ha bendecido Dios con algún talento? (Permítales algunos momentos para contestar). Tal vez Dios te ha bendecido con un talento musical como cantar o tocar algún instrumento. Algunos de ustedes pueden haber recibido destrezas atléticas que les hace ser muy buenos al jugar un deporte. Quizás tenga dones intelectuales que te permiten hacer un buen trabajo escolar. No importa el don o regalo, sé que Dios les ha dado alguno a cada uno de ustedes.

Cuando Dios te ha dado un don, él espera algo de vuelta. ¿Y qué espera? Él espera que tomes ese regalo y lo uses para su gloria y que mejores lo que él te ha entregado. Dios estaría muy decepcionado contigo si solo te echaras hacia atrás y no hicieras nada con eso que te dio, ¿no es así? Creo que sí. De hecho, de eso se trata nuestra lección bíblica de hoy.

Se trata de una de las parábolas de Jesús. ¿Qué es una parábola? Es una historia que enseña una lección. La parábola de la cual vamos a hablar hoy se conoce como “La parábola de los talentos” (algunas versiones la conocen por el nombre de “La parábola de las bolsas de oro”).

Jesús cuenta la historia de un hombre que salió en un largo viaje. Antes de irse, llamó a sus siervos para darles a cada uno parte de su riqueza para que la cuidaran mientras él estuviera fuera. A uno le dio cinco bosas de oro, a otro le dio dos bolsas y a un tercero le dio una bolsa. Luego se fue de viaje.

Mientras estuvo fuera, el siervo que tenia cinco bolsas de oro trabajó fuertemente y aumento esa cantidad a diez bolsas de oro.

El hombre que había recibido dos bolsas de oro también ganó dos más. Pero el siervo que había recibido uno bolsa, hizo un hoyo y escondió el dinero de su señor.

Cuando el amo regresó, llamó a los siervos y les pidió cuentas sobre lo que habían hecho con los dones que les había entregado. Cuando los primeros dos le dijeron a su señor que ellos habían duplicado lo que él les había dado, alabó a cada uno diciendo: “Bien hecho. Porque has sido fiel en administrar esta cantidad, ahora te daré muchas más responsabilidades”.

El tercer siervo le dijo a su amo: “Tenía miedo de perder su dinero, así que lo escondí en la tierra para que estuviera seguro”.

“¡Siervo perezoso! ¿Por qué no depositaste mi dinero en el banco? Al menos hubiera podido obtener algún interés de él”. Entonces ordenó: “Quítenle el dinero a este siervo y dénselo al que tiene las diez bolsas de plata. A los que usan bien lo que se les da, se les dará aún más; pero a los que no hacen nada se les quitará aún lo poco que tienen”.

En ocasiones tú y yo podemos fijarnos en los talentos que Dios le ha dado a otros y pensar que Dios no nos ha dado mucho talento. Tal vez nos sintamos tentados a esconder nuestro talento. Pero cuando usamos el talento que Dios nos ha dado en la forma para la cual él interesaba que lo usásemos, ¡él nos dará aún más!

Padre nuestro, te damos gracias por los dones que nos has dado a cada uno de nosotros. Oramos para que seamos fieles al usar estos dones para que te den honor y gloria a tu nombre. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

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