A Dios sea la gloria

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: Glorificando a Dios en cada situación. (Cuarto domingo de Cuaresma).
Objetos: Un himnario
Escritura: “A su paso, Jesús vio a un hombre que era ciego de nacimiento. Y sus discípulos le preguntaron: --Rabí, para que este hombre haya nacido ciego, ¿quién pecó, él o sus padres? --Ni él pecó, ni sus padres --respondió Jesús--, sino que esto sucedió para que la obra de Dios se hiciera evidente en su vida” (Juan 9:1-3 – NVI).

La música ha sido siempre una parte importante de mi vida. Amo todas los tipos de música, pero la música que más amo es la música en la cual cantamos acerca de Jesús. Tengo conmigo un himnario y he marcado algunos de mis himnos favoritos.

Uno de ellos es “A Dios sea la gloria”. ¡Qué tremendo himno de alabanza a Dios! He aquí otro de mis favoritos: “Cristo es guía de mi vida”. El himno cuenta de cómo Jesús nos guía en nuestra vida en los momentos difíciles de nuestra vida. Ambos himnos fueron escritos por la misma persona. De hecho, hay muchos himnos en diferentes himnarios escritos por esa persona. Su nombre es Fanny Crosby.

Cuando Fanny tenía seis semanas de nacida, tuvo una infección de ojos. Su doctor de cabecera había salido y un hombre, haciéndose pasar como doctor, le dió el tratamiento incorrecto. En pocos días perdió la visión. Si eso me hubiese pasado, me imagino que estaría muy amargado y probablemente hubiese sentido pena por mí mismo. Fanny, sin embargo, no se sintió amargada ni sintió pena de sí. Cuando tenía ocho años escribió este poema:

Oh, qué niña tan contenta soy,
A pesar de que no puedo ver.
Resuelta estoy que en este mundo
Complacida yo estaré.
De cuántas bendiciones gozo
Que otras personas no gozan.
El llorar y suspirar por ser ciega
No puedo ni haré.
(Traducción libre)

En lugar de estar amargada y de sentir pena por ella misma, Fanny usó los dones que Dios le había dado para escribir más de 8,000 himnos y poemas para alabar y glorificar a Dios.

Un día Jesús estaba caminando con sus discípulos cuando pasaron por el lado de un ciego. Cuando lo vieron, los discípulos le preguntaron a Jesús quién era el culpable de la ceguera del hombre. ¿Era el pecado del hombre o el de sus padres? Jesús le dijo que nadie era culpable, sino que él estaba ciego para que la obra de Dios pudiera ser demostrada. Entonces Jesús sanó al hombre y las personas alabaron y glorificaron a Dios por su bondad.

¿Qué de Fanny Cosby? Dios no la curó de su ceguera. Quizás si Dios la hubiese sanado, jamás hubiere escrito todos esos himnos tan preciosos y el mundo nunca hubiese oído de Fanny Crosby. Ella usó la tragedia de su ceguera para glorificar a Dios. Oro que a nuestra vida no llegue la tragedia, pero si llegara, recuerda que ¡todo lo que sucede puede ser usado para alabar y glorificar a Dios!

Querido Señor, las dificultades en nuestra vida parecen pequeñas cuando las comparamos con lo que otros están enfrentando. Ayúdanos a no refunfuñar ni quejarnos, sino que te alabemos y glorifiquemos en toda situación. Amén.

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