La ofrenda de la viuda

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: El tamaño del regalo no es lo importante.  Propio 27/Ordinario 32, Año B
Objeto: Un monedero conteniendo cincuenta y siete centavos.
Escritura: "Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: Les aseguro que esta viuda pobre ha echado en el tesoro más que todos los demás. Estos dieron de lo que les sobraba; ella, de su pobreza, echó todo lo que tenía, todo su sustento" (Marcos 12:43-44).

Cada domingo, en nuestro servicio de adoración, tenemos el momento de las ofrendas. ¿Crees que Jesús está interesado en cuánto dinero ponemos en el plato de las ofrendas?

La Biblia dice que un día, Jesús fue al templo y se sentó cerca del lugar donde se echaban las ofrendas. Se sentó y observó las personas según venían a depositar las ofrendas. Mucha gente rica, vestida con ropas finas, se acercaron y depositaron grandes cantidades de dinero. Luego vino una viuda pobre y puso dos monedas de cobre, las cuales no valían ni siquiera un centavo.

Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: "Les aseguro que esta viuda pobre ha echado en el tesoro más que todos los demás. Estos dieron de lo que les sobraba; ella, de su pobrza, echó todo lo que tenía, todo su sustento". Jesús está más interesado en lo que hay dentro del corazón del que da que en el tamaño de lo que se da".

Tengo un pequeño monedero Veamos cuánto dinero hay en él. Hmm, cincuenta y cinco centavos. Bueno, esto no es mucho, pero en esta mañana deseo contarles la historia de Hattie, una niña pequeña, y cómo su regalo de cincuenta y siete ayudó a construir una gran iglesia.

Un domingo en la mañana, el Pastor de una iglesia fue afuera de la misma a encontrarse con un grupo de niños que no podían entrar a la Escuela Bíblica porque el edificio estaba muy lleno. Una de esos niños era una niñita llamada Hattie, de seis años. Cuando el Pastor la vió, la tomó en sus brazos, la puso sobre sus hombros, y la llevó a la iglesia buscando un lugar para que pudiera participar en la Escuela Bíblica.

La mañana siguiente, mientras caminaba hacia la iglesia, el Pastor vió a Hattie otra vez y se detuvo a hablar con ella. Le dijo que esperaba que algún día la iglesia pudiera construir un nuevo edificio, grande, en la cual hubiera suficientes salones para que se pudieran acomodar a todos los niños que desearan participar.

Dos años después, la pequeña Hattie murió y se le pidió al Pastor que predicara en el servicio funeral. Después del servicio la mamá de Hattie le entregó al Pastor el pequeño monedero de Hattie, con cincuenta y siete centavos. Ella le dijo que Hatite había estado ahorrando sus centavitos para ayudar a la iglesia a hacer un nuevo edificio de Escuela Bíblica. El Pastor tomó los cincuenta y siete centavos y los llevó a su iglesia y le contó a la congregación acerca de la niñita que había estado ahorrando para ayudar en la construcción del nuevo edificio de Educación Cristiana. Las personas fueron inspiradas por el regalo de Hattie que comenzaron a dar fielmente hasta que construyeron un edificio maravilloso, con suficientes salones para que todos los niños que desearan pudieran asistir.

Estoy seguro de que Jesús diría que Hattie dió más que cualquiera otra personas para la construcción de esa gran iglesia. Ella dió todo lo que tenía.

Querido Padre, todo lo que tenemos es regalo tuyo. Ayúdanos a recordar que debemos darte con gozo en nuestros corazones de lo que recibimos. Amén.

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