Sermón

Religión superficial

Tema

La verdadero cristianismo proviene del corazón.

Objetos

Una manzana

Escritura

"Él les contestó: Tenía razón Isaías cuando profetizó acerca de ustedes, hipócritas, según está escrito: Éste pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí" (Marcos 7:6 – NVI).

¿No es bella esta manzana? La piel es tan roja y brillosa. Miren lo suave que es. Tiene una forma preciosa y no veo que tenga manchitas o huequecitos que indiquen que algún insecto haya entrado en ella. Sí, verdaderamente esta es una manzana deliciosa.

¡Oh, yo sé lo que están pensando! Piensan: No se puede saber si una manzana sabe bien con sólo mirar el exterior de la manzana. También tienes que ver la parte de adentro para saber si es buena. Tal vez tengas razón. Déjame contarte una historia.

Un día, mientras un hombre caminaba por un huerto, se detuvo debajo de un árbol de manzanas. Estaba lleno de manzanas preciosas y grandes. El hombre cogió la que le pareció mejor. No podía esperar a comérsela. Buscó su cuchillo de bolsillo y la abrió para probarla. Para sorpresa suya, la manzana estaba podrida hasta el corazón.

Desafortunadamente lo mismo pasa con las personas. Algunas van a la iglesia todos los domingos, cargan su Biblia, dan su ofrenda, cantan todos los himnos, escuchan cada palabra que sale de la boca del predicador, pero eso no cambia su corazón. Se ven muy bien por afuera, pero su bondad es tan superficial como su piel. Su adoración es sólo de apariencia y no del corazón.

Ésto no es algo nuevo. Jesús se enfrentó al mismo problema en su tiempo. Un día algunos de los líderes religiosos se quejaron ante Jesús de que ellos habían visto a los discípulos comiendo sin haberse lavado las manos primero. Las leyes religiosas y tradiciones judías eran muy estrictas acerca del lavado de manos antes de comer. Los líderes religiosos le preguntaron a Jesús: "¿Porqué tus discípulos no siguen nuestras costumbres? Ellos comen sin antes lavarse las manos?"

Jesús les respondió: "Ustedes son unos hipócritas. El profeta Isaías tenía que estar hablando de ustedes cuando profetizó: Éste pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Su adoración no tiene significado porque han reemplazado las leyes de Dios con sus propias tradiciones."

Esos líderes religiosos estaban muy preocupados sobre la limpieza de las manos, pero Jesús estaba más preocupado por la limpieza del corazón. ¡Nosotros debemos estarlo también!

Querido Padre, ayúdanos a tener tanta preocupación por nuestra limpieza interior como la que tenemos por la limpieza exterior. En el nombre de Jesús oramos. Amén.